26 ago. 2011

La Confeción

Eramos unos niños, bueno, en realidad la única niña era yo. Tú eras el chaval guapo de detrás del mostrador, el de la mirada pícara y traviesa, el que nunca me vería de la forma en que yo deseaba, eras bastante mayor que yo, y yo era una insensata.

Pasó el tiempo, y cuando nos vimos, habías cambiado de estilo, de pelo...era un HOMBRE, eras mayor de edad...y yo una simple adolecente enamorada de un adulto.

Lo único que podía hacer era confesartelo todo...pero no tuve oportunidad, así que aunque sé que no lo leerás, y que si lo haces no sabrás que se dirige a ti, lo confieso.

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